martes, 9 de diciembre de 2014

FRAGMENTO DE "DEAR JULIET" by TRUDY STILES (FOREVER FAMILY #3)


La perdí.

Pensé que ella era el amor de mi vida.

Ella era todo lo que necesitaba. Todo lo que quería.

Me hizo olvidar mi pasado. Mi familia.

Me hizo sentir real.

¿Podré encontrar a alguien más?

Es momento de recoger los pedazos y seguir adelante.

Pero, ¿puedo?

Soy Seth Tyson y esta es mi historia.

Merezco un felices para siempre, ¿no?





                                 Kelsey Oliver
Pasado
Philadelphia, Pennsylvania

Mi corazón late salvajemente mientras caminamos a través de las puertas de la sala de maternidad del Temple Univerity Hospital. Mi esposo, Kevin, me aprieta la mano tan fuerte como puede.

—Soy un desastre, Kevin. —Dejo escapar. —¿Es eso real?

—Si, nena. Es muy real. Estamos a punto de conocer a nuestro bebé—, dice, su voz temblando.

Nuestro avión aterrizó en Filadelfia menos de doce horas después de recibir una llamada de nuestra consejera de adopción, Jessica, de la agencia Forever Home Adoption. Habíamos estado en su lista de espera por casi dos años, estuvimos a punto de perder la esperanza de que alguna vez seríamos seleccionados  para adoptar a un bebé, entonces llamó anoche.

—¡Kelsey! Hola, soy Jessica. Siento mucho estar llamando a esta hora, pero tengo la más increíble noticia.

Inmediatamente me giré hacia mi derecha y sacudí el hombro de Kevin para despertarlo de un profundo sueño. Ambos estábamos agotados después de que la fiesta de Halloween dejara nuestro porche delantero aproximadamente a las diez de la noche. Ya estábamos dormidos antes de que nuestras cabezas tocaran la almohada. Miro el reloj. Son sólo las once y media. Se siente como que hemos estado dormidos durante horas.

—¿Hmm? —gime y se gira para mirarme. —¿Está todo bien? —pregunta vacilante mientras sus ojos se abren y se vuelven a cerrar. —¿Que hora es?

Sé exactamente lo que Jessica está a punto de decirnos y las lagrimas inundan mis ojos mientras Kevin se centra en mi cara. Dios, me encanta este hombre y ahora estamos a punto de conseguir la noticia que hemos estado esperando.

Agarro su mano y colocando el teléfono en altavoz, digo —:Jessica, los dos estamos despiertos ¿qué está pasando? —, los ojos de Kevin brillan mientras una cálida sonrisa se extiende por su hermoso rostro.

—Nació un bebé el día de hoy y la madre biológica, Lily, se ha comprometido a un plan de adopción. Se le presentaron varios perfiles a elegir y ella inmediatamente escogió el de ustedes dos. ¿Qué tan pronto pueden estar en Filadelfia?

Esa llamada fue hace doce horas, y todavía estoy en estado de shock e incredulidad. Nuestro sueño de comenzar una familia está justo en frente de nosotros y nunca pensé que este momento llegaría. Agarro más fuerte la mano de Kevin a medida que avanzamos al puesto de enfermería.

—Disculpe, —digo en voz baja. La enfermera detrás del mostrador levanta la vista y asiente. —Estamos aquí para reunirnos con Jessica Hyde. Ella es una trabajadora social. —Vacilo, sin saber lo que ocurrirá a continuación.

—Oh, ustedes deben ser los Olivers. Si, ella está en la guardería ahora mismo. —Se levanta y sale de detrás del mostrador. —Síganme.

La seguimos por el pasillo y me doy cuenta de que, o ella está caminando muy rápido o nosotros muy lento, porque hay una enorme cantidad de espacio entre nosotros. Kevin acelera el ritmo y yo sigo su ejemplo.

Nos ponemos al día con ella y giramos la esquina juntos. Frente a nosotros hay una gran ventana de vidrio con menos de diez niños en el interior. Todos están durmiendo en sus cuneros, excepto uno. Ese bebé está en los brazos de una mujer mayor. Ella mira hacia arriba y sonríe. Reconozco su cara del sitio web de la agencia de adopción. Es Jessica.

La enfermera desliza su tarjeta llave y abre las puertas de la guardería.

De repente, estoy congelada en mi lugar. No esperaba conocer al bebé tan pronto.

Nuestro bebé.

No sé lo que estaba pensando, pero no era esto. Quizás esperaba un poco más de tiempo para manejar el papeleo y para preparar todo para nuestro hijo. Esto es demasiado rápido. ¡Lo acabamos de encontrar!

¿Estoy lista para esto?

¿Estamos preparados para esto?

Sigo congelada mientras trato de imaginar a ese pequeño bebé en la vacía guardería, mientras nosotros hemos estado listos por una eternidad. Las paredes amarillas y sabanas neutrales de repente no parecen correctas. La inseguridad se acumula en forma de pensamientos sobre nuestro futuro como remolinos en mi cabeza.

¿Será feliz en nuestro hogar?

¿Será feliz con nosotros?

Kevin ansiosamente me tira con él dentro de la guardería y la cálida voz de Jessica llena la habitación.

—Kelsey. Kevin. Saluden a Juliet.

Levanta la cabeza de la bebé para que podamos ver su carita, sus mejillas son redondas, perfectas y rosadas. Mi respiración se torna inmediatamente dificultosa y mi corazón se derrite junto con algunas de las dudas que sentía hace algunos momentos. Ella está profundamente dormida y suavemente chupa el chupón de goma verde que parece abarcar prácticamente la mitad de su cara. Jessica hace un movimiento para que tome la silla mecedora a un lado de ella y Kevin me lleva hacia ella para que pueda sentarme.

Antes de darme cuenta, ella está en mis brazos. Mi control sobre ella es torpe al principio, porque bueno, nunca he hecho esto antes. Mis brazos están rígidos y Kevin coloca su mano sobre la cabeza de Juliet, envolviéndola en su palma.

Protegiéndola.

Amándola.

Él está fascinado con ella. Enamorado de ella.

Si, esto se siente bien.

—Relájese, Kelsey. Ella sabrá que estas nerviosa y despertará. —Jessica ríe suavemente y asiento de nuevo.

Empiezo a relajar mis brazos y a mecerla con mayor comodidad en la silla mecedora, Juliet suavemente se amolda a mi pecho.

—¿No es hermosa? —pregunta Jessica. Miro hacia el pequeño paquete mientras se sacude un poco en mis brazos y después se relaja nuevamente en un sueño profundo. Su olor a bebé llega a mi nariz y empiezo a sentirme más a gusto.

—Si, es hermosa. Perfecta —digo mientras los pulgares de Kevin barren a través de su pequeña frente. Bloquea sus ojos en los míos y asiente lentamente, una sonrisa extendiéndose por su rostro.

—Ella se ve perfecta en tus brazos, Kels, —susurra.

Nos sentamos allí por lo que parece una hora, pero en realidad han pasado tan sólo unos minutos. Finalmente, Kevin hace la pregunta que ha estado en mi mente durante la mayor parte de las últimas doce horas.

—¿Dónde está su madre biológica?

Jessica toma una respiración profunda y parece recia a decirnos.

—Lily no quiere conocerlos. O ver a Juliet, —responde con tristeza en su voz.

—¿Ah, si? —digo, sorprendida.

—Ella es muy joven. Tan sólo quince. Sólo quiere firmar los papeles y volver a casa. Bueno, ir a casa tan pronto como el médico se lo autorice. Mientras tanto ha sido trasladada a otro piso. —Hace una pausa un momento, como si quisiera hacer otra cosa. —Tenemos que respetar sus deseos.

Esto es sorprendente para mí. Kevin y yo intercambiamos miradas de preocupación. ¿Que quiere decir esto? Mi pecho se contrae y me doy cuenta de que estoy sosteniendo a Juliet más cerca de mi, con más protección.

—¿Quince? ¿Puede incluso dar en adopción a este bebé? ¿Puede intervenir su familia? —de repente estoy aterrorizada de que separen a la hermosa niña que está en mis brazos de nosotros.

—No. Ella puede firmar legalmente los trámites de adopción. Es su elección. Su familia no puede intervenir ni tampoco tienen que estar presentes durante el acuerdo. En realidad, son completamente inconscientes del nacimiento de Juliet, ya que Lily ha estado viviendo con un amigo por un tiempo, —afirma. Tengo que confiar en que nuestra trabajadora social esté diciendo la verdad, pero sus palabras no me consuelan en absoluto. —Lo siento, pero soy incapaz de discutir con ustedes sobre Lily.

—Pero ella sólo tiene quince años, —suelto, de repente sintiéndome muy triste por la niña que acaba de dar a luz a esta hermosa bebé. —¿Y su familia no lo sabe?

¿Cómo es posible esto?

—Ella tiene quince años, y está asustada. Absolutamente no quiere que su familia sepa. Pero, créeme, está completamente segura acerca de renunciar a este bebé, —nos asegura.

La mano libre de Kevin se desliza en la parte posterior de mi cabello y se apoya en mi hombro. Aunque todo parece un torbellino, su gesto me reconforta enormemente.

—Muy bien, ¿qué sigue? —decimos Kevin y yo al unisono.

Jessica sonríe cálidamente y dice —: Es momento de convertirse en su familia.


Los siguientes días son un borrón. Pasamos cada momento que pudimos con nuestra hija, experimentando todas las maravillas y alegrías de un recién nacido. El hospital nos dio una habitación en la sala de maternidad donde pudimos pasar nuestros preciosos primeros momentos juntos, como una familia.

Primer biberón.

Primer pañal.

Primer baño.

Las enfermeras prácticamente tuvieron que arrebatarla de nuestros brazos las dos noches que estuvimos allí, para poder llevarla a los cuneros.

Cada momento se sentía tan bien.

Tan perfecto.

Pero.

Me rompe el corazón el no haber conocido a Lily. Quiero darle las gracias. Decirle que Juliet tendrá una vida maravillosa. Que su decisión de renunciar a esta niña es fuerte y desinteresada, especialmente para alguien tan joven. Mi corazón se encoge cada vez que pienso en Lily y en lo asustada que debe estar. Quisiera consolarla. Abrazarla y decirle que todo estará bien.

— Es hora de ir a casa, —susurra Kevin en mi oído, tocando mi cabello con sus labios. Ese simple gesto me distrae un poco de la tristeza. Aprieto las correas del porta bebé y meto la manta de lana de color rosa en torno a nuestra hija.

—Sí, es hora. —Mis mejillas están calientes y lágrimas pinchan mis ojos.

Jessica entra a la habitación con una expresión estoica. Mi aliento se escapa y de repente estoy muy nerviosa.

—Antes de que se vayan a casa, quisiera darles esto. —Me entrega un sobre con el nombre de Juliet garabateado en la parte delantera.

—Lily me pidió que se lo dieran a Juliet cuando tenga la edad suficiente para entender acerca de su adopción. Quiso explicar sus razones. —Jessica frunce los labios y baja la cabeza. —Ustedes tienen que saber lo increíblemente difícil que es esto para ella.

—Por supuesto. No me lo puedo imaginar. —Susurro en voz baja.

Estoy abrumada pensando en cómo puedo explicar todo esto a un niño, mucho menos entregar una carta de una madre biológica de quince años.

Toco mis labios suavemente con la nariz de Juliet y envuelvo la manta con fuerza alrededor de su porta bebé. Sólo han pasado unos días desde que conocimos a nuestra hija, pero mi instinto de protección ya está en marcha. Kevin se agacha para tomar el porta bebé, besa mi mejilla y le dice a Jessica —: Nos aseguraremos de que nuestra hija conozca su historia y cómo Lily la amaba lo suficiente como para tomar una decision tan desgarradora. Ella nos ha dado un regalo y vamos a regresarselo dándole a Juliet más amor del que pueda absorber.

Sus palabras deberían reconfortarme, pero mi corazón está tirando en otra dirección.

Estoy aterrorizada de lo pueda contener esa nota.

Mi pecho se contrae y temerosos pensamientos se arremolinan en mi mente.

Pavor.

Pérdida.

Tristeza.

Trato de calmarme, pero pareciera que el sobre es capaz de encender mi mano.

Lo meto en mi bolsillo y me prometo a mi misma ocultarlo para siempre.

Las palabras de Lily tienen el potencial de destruir la felicidad de nuestra hija.

Nuestra felicidad.

No.

Me comprometo conmigo misma a que Juliet nunca verá esta carta.

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